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miércoles, 25 de agosto de 2010

Dr. Martens 50 - The Cinematic Orchestra cover Lilac Wine

Si para festejar los 50 años de Dr.Martens se juntan el estudio californiano Blind con The Cinematic Orchestra puede salir esta joyita:

Jaya Thursfield me hubo mostrado sobre Cinematic Orchestra - Everyday cuando lo conocí. Buen música para la creación!

Ahora viendo este vídeo y averiguando sobre la canción que a sido interpretada por un sinumero de artistas y orígenes en la misma Norteamérica por: Jeff Buckley, la brasileña Nina Simone, Katie Melua de UK, Eartha Kitt


Habla de que luego de beber vino lila hecho bajo un árbol lila juntos. Evoca los sentimientos de amor, pérdida, el placer y la confusión en el narrador a medida que se emborracha con el vino. reconocen el amor verdadero y termina entendiendo que no es el momento... algo surrealista sin duda cuando se lo junta a este estupendo vídeo, excelente gráfica y desempeño de secuencias.

Ahora luego continuo entendiendo que cada una de estas nuevas versiones de los temas de este disco para el festejo es una nueva version de algun tema que mas de una vez se lo a escuchado. www.50.drmartens.com

Hace unos años ya los probé, me encantaron, ahora quiero un nuevo par de zapatos.



Lilac Wine - Vino Lila - James Shelton - 1950

Me perdí en una noche húmeda fría
Me vi en esa la luz brumosa
Fui hipnotizado por un extraño placer
Debajo de un árbol lila
Hice vino del árbol lila
Deposité el corazón en su receta
Me hace ver lo que yo quiero ver ...
Y se lo que quiero ser
Cuando pienso más de lo que quiero pensar
Hacer cosas que nunca debes hacer
Yo bebo mucho más, debo beber
Porque yo estaré de regresoa ...
El vino lila es dulce y embriagador, como mi amor
El vino lila, me sienta inestable, como mi amor
Escúchame ... No puedo ver con claridad
¿No es que ella está lista y viene a mi casi?
El vino lila es dulce y embriagador ¿dónde está mi amor?
El vino lila, me siento inestable, ¿dónde está mi amor?
Escúchame, ¿por qué todo es tan confuso?
¿No es que ella, o yo soy más loco, querida?
El vino lila, creo que no está preparado para mi amor ...

sábado, 14 de agosto de 2010

domingo, 8 de agosto de 2010

De la mata a la mata.... (Cradle to Cradle)

Está claro que nadie duda que sea una alternativa ecológica aquella que predica: reducir, evitar, minimizar, sostener, limitar, detener. Estos términos han sido los básicos en la mayoría de las consideraciones ambientales de la industria actual, la que, buscando un salida a la crisis de recursos naturales y energía, se propuso ser más eficiente. Ecoeficiencia significa “hacer más con menos”, un precepto que en términos ecológicos no es nada aconsejable, puesto que, aunque es un concepto aparentemente admirable, incluso noble, no es una estrategia de éxito a largo plazo, porque no va suficientemente a las raíces. Ser eficientes desde dentro del mismo sistema tan sólo ralentiza el problema, aunque se pongan prescripciones morales y medidas coercitivas. Con el actual concepto de ecoeficiencia no se puede salvar el medio ambiente, ya que supone apoyar que la industria acabe con todo, de forma callada, persistente y completamente. Esta es la tesis del libro Cradle to cradle (De la cuna a la cuna).

El término ecoeficiencia fue oficialmente promovido por el Business Council for Sustainable Development (Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible), un grupo de 48 promotores industriales que incluía industrias nada ecológicas como Dow Chemical o DuPont entre otras. Se debe a este grupo las famosas tres “R” del movimiento –reducir, reutilizar, reciclar– que tan populares se han hecho entre la vanguardia ecologista. Evidentemente, reducir el consumo de recursos, el uso de energía, las emisiones y los residuos resulta también beneficioso para el medio ambiente –y para la moral de las personas, pero hay que insistir que tan sólo alarga la agonía del sistema.

En nombre de la ecoeficiencia se ha propuesto limitar la cantidad de emisiones peligrosas producida por la industria. Sin embargo, al ritmo actual, puede ser que no sea suficiente para evitar las desastrosas consecuencias para los ecosistemas. Reutilizar residuos por parte de algunas industrias es encomiable, pero no evita la propia toxicidad de los mismos durante su manipulación. En muchos casos, esta “reutilización” tan sólo sirve para trasladar el problema de un sitio a otro

Debemos admitir que nuestro mundo sobrevivie con diseños que son destructivos y poco inteligentes. Podemos promover normas, pero en realidad –como lo demuestra la “compra venta de emisiones” propuesta por el propio Protocolo de Kioto– no hacemos más que legalizar licencias para dañar. Este permiso puede autorizar que una papelera en el sudeste asiático pueda verter productos clorados a las aguas, provocar enfermedades a la población local y destruir los ecosistemas, estando dentro de la legalidad.

Evidentemente, la ecoeficiencia aplicada a una vivienda permite ahorrar energía, gracias al aislamiento en paredes y ventanas, reduciendo así la carga sobre los sistemas de aire acondicionado del edificio para su refrigeración, y por ende disminuyendo la cantidad de energía utilizada proveniente de combustibles fósiles. Pero no parte de la idea clave, que está en el diseño mismo de la propia vivienda.



La diferencia entre un edificio ecoeficiente y la ecoefectividad es la que existe entre una vivienda iluminada con bombillas fluorescentes compactas de bajo consumo (porque tiene ventanas pequeñas, está mal orientada, etc.) y la que ha sido diseñada para que sea soleada, repleta de luz natural y aire fresco, en definitiva, agradable para vivir. La ecoeficiencia no cuestiona las prácticas y métodos básicos que hasta ahora han contribuido a degradar el planeta, aunque gracias a la misma lo hagamos más despacio. Por contra, la ecoefectividad propugnada por William McDonough y Michael Braungart significa trabajar sobre las cosas correctas –sobre los productos, los servicios y los sistemas correctos–, en lugar de hacer que las cosas incorrectas sean menos malas. Una vez que se están haciendo las cosas correctamente, entonces sí tiene sentido hacerlas “bien” con la ayuda de la eficiencia, entre otras herramientas.

La ecoefictividad es un nuevo paradigma para el diseño de nuestro mundo. Un diseño que abarca desde la visión del objetivo inicial hasta el producto o sistema que lo compone, hasta considerar la totalidad. En realidad, la perspectiva ecoefectiva es una innovación tan extremada que provoca algo completamente distinto a lo ya conocido. No propone soluciones necesariamente radicales, sino un cambio de perspectiva. Una nueva perspectiva que debe seguir y conservar los ciclos de la naturaleza y que debe verse no tanto como una disciplina, sino como una declaración de compromiso.

En Cradle to cradle. Rediseñando la forma en que hacemos las cosas, los autores del término ecoefectividad lo sintetizan en los siguientes puntos:

• Construcciones que, al igual que los árboles, produzcan más energía de la que consumen y depuren sus propias aguas residuales;
• factorías que produzcan como efluente agua potable;
• productos que, una vez finalizada su vida útil, no se conviertan en basura inútil, sino que puedan ser devueltos al suelo para que se descompongan y se conviertan en alimentos para plantas y animales y en nutrientes para la tierra; o, en caso contrario, que puedan ser reincorporados a los ciclos industriales para proporcionar materias primas de alta calidad para nuevos productos;
• materiales por valor de miles de millones, incluso de billones de dólares, recuperados anualmente para usos humanos y naturales;
• medios de transporte que mejoraran la calidad de vida al tiempo que distribuyen productos y servicios;
• un mundo de abundancia y no uno de limitaciones, polución y desechos.

domingo, 13 de junio de 2010

CARA O CRUZ



Una reseña de la Exposición realizada en Quito, en el mágico Guapulo del artista Matías Armendaris.


Las obras que conformaron la muestra “Cara y Cruz” trabajaban en conjunto para presentar pequeños retratos del ser humano a través de un marco dualista; usando la contraposición de dos piezas que conforman una unidad y que crean un equilibrio con el objetivo de sacar a flote problemáticas actuales, sociales, políticas o de identidad.


Algunos de los motivos mas recurrentes son la sexualidad y la ecología. Estas dos temáticas se trabajaron de distintas maneras utilizando símbolos y contrastes que dan perspectivas distintas en cada obra. En el caso de la sexualidad, se puede apreciar el dualismo que existe entre los dos sexos y su naturaleza que se presta para una unión y una coherencia momentánea a pesar de las diferencias que se presentan. También hay un uso Freudiano en relación al pene, como símbolo principal de superioridad y como canal de relación hacia el espacio y la personalidad del sujeto.


En el ámbito ecológico, la temática del petróleo como fuente de energía y las consecuencias que trae consigo presenta una contraposición entre la vida y la muerte, el proceso que hay entre los dos extremos y nuestra posición influyente frente a los posibles desenlaces. Se habla sobre la contradicción que existe frente a un progreso que requiere de un proceso de destrucción de lo natural, poniendo en la balanza dos aspectos de la esencia humana, su naturaleza e instinto frente a su razón y tecnología; dando lugar a cuestiones de dirección de identidad involutiva o evolutiva como seres humanos.


En conjunto, los diferentes acercamientos que conforman la muestra, sirven como un espejo para el espectador, dando lugar a la reflexión y al posicionamiento como individuo frente a estos vértices. Dar un momento y un espacio donde por medio de las reflexiones externas, se provoque una introspección y un reflejo personal como espectador.


El espacio, que se conjugaba de forma inversa, las obras de formato pequeño en el espacio mas grande en donde se soportaban y tenian un gran respiro.... y la obra mas grande en el espacio mas reducido, mas intimo al punto de sentir la respiracion de la persona proxima, que evoca una complicidad entre los espectadores. También el efecto del calor evoca una sensacion cálida que poco a poco se transforma.



Get the flash player here: http://www.adobe.com/flashplayer

miércoles, 27 de enero de 2010

ALUZINADO DE LUZ

"Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente que espera una posibilidad, como el pedernal el choque del hierro, para lanzar chispas de luz."

Prueba de ello la serie que sigue a continuación.
Muy recomendable para tomarse unos 5 min de relax.






sábado, 23 de enero de 2010

Por qué todavía no me compré un DVD

E. Galeano

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.

Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto:¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de xx años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon.

La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)

Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.

¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.

Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia alzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.

Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.

Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.

Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.

¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables.

¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuenta gotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'este es un 4 de bastos'.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
¡Ah¡ No lo voy a hacer!

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.

De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.

Las miradas del Itchimbía.

Desde hace pocos años cuando Quito lo desenpolvo a este espacio, e visto un notable cambio de paso lento, pero finalmente un cambio.... en la ciudad es uno de los pocos lugares donde se posa tranquila la lechuza, revolotean mas de 10 distintos tipos de aves, se encuentra matas de taxo, flores color azul, e insectos albergados en pétalos, piedras y recovecos.

Desde tiempo atrás conocí el lugar, cuando era guarida, plaza para la fuga de clase, o pasar a ver un amigo del Santiago de Guayaquil que aun existen. Esta loma a venido de menos a mas.

Vista Noreste - Volcán Cayambe

Vista Sur - Illiniza

Acceso Oeste - Palacio de Cristal


viernes, 22 de enero de 2010

PÏCARA PÏAVA II

Para precautelar el sabio flujo de algunas conclusiones y otras nuevas preguntas, me reservo el derecho de publicarlos hasta nueva fecha.

Hoy es en un día con sol, aquel que calienta hasta la decencia ....

Cuando la Piacava esta sometida al intenso calor del sol, ella se contorsiona, de forma que se la siente via, se retuerce y cambia de dirección, una vez que se enfría y relaja, nuevamente se estira, de todas las fibras que conozco es la única con tan marcado ritmo y cadencia en ese movimiento, digno de plasmarlo en un film de alta velocidad.



Recuerdo que la acera en La Colina, se barría con escoba de carrizo, y para los pisos de cemento una con cerdas oscuras de 60 cm. También hubo en casa una que al pasarla por el parquet se atascaba en la junta. A la escoba la recuerdo siempre de cara al piso, si la tuviere cerca a mi siempre estaba marcada por la basura. No dejaré de mencionar otra más pequeña que sirvió de juguete para alguno de nosotros. Seguro no fue posible aprender nunca su nombre, ahora en la mente no solo la diferencio por su color y textura: marrón - oscuro y duro - áspero.

Jueves y viernes en la zona amazónica de donde procede. Encontramos alguien con las ganas de cortar una rama de la fibra para conocerla mejor, hasta ahora solamente la tuve ya cosechada, pero entender como la palma de unos siete metros, desde la base, para esto fuimos machete en mano!

Y nos volcamos a la palma inundada de hormigas, colgaba de ella una fruta semejante a la tagua con muy símilares características, pero no del mismo tipo y calidad que la de Manabí o Esmeraldas. De allí en menos de 5 minutos habiamos cosechado un tallo entero de la Piacava, con gran sorpresa entender como se otorga de la naturaleza este gran recurso, y entendiendo por que algunas de las hebras son largas y otras no.

Aquello de percibir el aroma a sudor y la humedad en el ambiente, tan cerca el campesino que con su machete había que tener cuidado, al momento de bajar la palma.

Una vez desprendida se expone la siguiente capa, y la siguiente, sucesivamente, como los fractales lo manifiestan.

De este material es muy poco lo que se desperdicia en la elaboración de escobas, la parte de la hebra más cercana al tallo inicial en sus 20 cm o 30 cm, tiene la característica de deformarse mientras está expuesto al calor, de tal manera que se contrae y gira, mientras que puede regresar a su forma inicial al momento de enfriar su temperatura, gracias a su memoria.

jueves, 21 de enero de 2010

D I D A

Esta experiencia entre habilidad e ingenio concibió objetos derivados del desecho industrial.

Este material se cruzó conmigo una ocasión caminando al sur de Quito, a la vuelta del Mercado Mayorista, al verlo tirado en una esquina recogí un pedazo, a primera impresión pensé .... AMBAR! Inicialmente, se trató de un pequeño trozo, luego uno más grande y otro inmenso.... un bloque de resina de poliester solida, requerí de apoyo para recoger todo el material posible de aquella inusual mina en la ciudad.

Pasó un gran tiempo hasta ahora una aplicación, y como una mina de ideas surgieron opciones para aplicarla. Luego de un proceso experimental para descubrir sus características: como cortarlo, su comportamiento al paso de la luz, a la deformación y lograr dar forma con calor, impacto, pulido. Todo de forma tal que me permitió entender como se lo trabajar.

Por ser un termoestable, este material resulta ser solo maquinable por lo que al sumar su apariencia mas mineral que plástica y su aspecto "rocoso" favorece su autenticidad, al no haber un semejante. Las formas de los bloques están, de acuerdo a la manera como el tanque que lo contuvo se deformo, mientras este material mantuvo su condición de líquido.

Con procesos de acabado manual, esta linea de luminarias DIDA es elaborada Artesanalmente, lo que le proporciona un alto grado de exclusividad.

DIDA, aprovecha enteramente la capacidad reflectiva del material, de tal manera que puede proyectar su luz, como otras que la rodean, de esta manera provoca ambientes inundados de formas luminicas orgánicas que hacen reminiscencia al capítulo de los habitantes anteriores en la tierra quienes consideraban al Sol la fuerza generadora de la vida y digno de adoración.

Unas características adicionales de la propuesta.
  • Gran capacidad de refracción luminosa
  • Materias primas reutilizadas
  • Lámpara de día y noche
  • Ahorro energía
  • Serie numerada y de tiraje único